miércoles, 25 de abril de 1990

JUGANDO A VIVIR (sin estrenar)

Esta fue la primera obra que escribí, con 22 años, pero que nunca ha visto la luz en un escenario. Supongo que manifiesta todas las imperfedciones del novato, pero también todo el ímpeto y la ilusión de la juventud. Mi entonces recién estrenado amigo Míchel, cuando la leyó, se entusiasmó de tal manera que la llevó, incluso, a una escuela de teatro.

En cierto modo, es teatro del absurdo: en la sala de espera de la consulta de un médico se encuentran, de pronto, encerrados unos personajes muy dispares al tiempo que el doctor ha desaparecido. Entonces se darán cuenta de que no pueden seguir actuando, que están obligados a ser ellos mismos, no a representar un personaje. Esa libertad les dará miedo y, en algún caso, será dolorosa. Pero, cuando la han probado, no querrán volver atrás.

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