lunes, 11 de enero de 2010

NO ESTOY EN FACEBOOK. Dmp39.

No estoy en Facebook, lo confieso. No me causa ningún pudor ni vergüenza reconocerlo públicamente. La verdad: no siento la necesidad; no quiero la obligación.

No siento la necesidad. Dicen que, a través del Facebook, conoces gente nueva. Será la edad, pero ya me he acomodado, no tengo interés en añadir más conocidos a mi lista. En cuanto a amigos, nunca son suficientes, pero no me engaño, siempre son pocos. Tengo unos cuantos que me quieren y respetan y a los que quiero y respeto. No necesito más. Si llegan, no los expulsaré, pero no salgo a buscarlos.

No quiero la obligación. Sé que muchos de mis amigos pasan horas cada tarde (y, algunos, horas de trabajo durante el día) colgando anuncios, o fotos, o comentarios en el Facebook de otros conocidos, o leyendo todo lo que otros han dejado en su muro. Yo ya no tengo más tiempo: cada noche dedico un rato a leer los correos electrónicos que he recibido durante la jornada y no siempre tengo el tiempo suficiente para leerlos y contestarlos todos con la calma y dedicación que desearía. Tengo este blog personal que intento actualizar, no sin esfuerzo, al menos, una vez por semana. No necesito más.

No digo que no vaya a tener nunca Facebook, el día que sienta la necesidad o utilidad lo haré. Pero no quiero que esa necesidad me venga impuesta. Ya estuve en MySpace. Se empeñó en hacérmelo un amigo porque, en aquel momento, casi parecía que, si no tenías tu sitio en MySpace no eras nadie. Pero, luego llegó Facebook y lo desbancó. Mi página MySpace acabó muriéndose por falta de dedicación por mi parte.

No quiero ser esclavo de todas las posibilidades que me ofrecen los portales informáticos. La informática (la técnica, en general) están para servirnos y no para esclavizarnos. Como casi todo. Aunque acabamos invirtiéndolo con cierta facilidad.
© Luis María Llena.
Barcelona, enero 2010.

2 comentarios:

Carlos A. Páez dijo...

bah fece es solo para armar chisme

Anónimo dijo...

Pienso igual, amigo mio!!

Jaume