lunes, 8 de marzo de 2010

COSAS QUE NO ENTIENDO. Dmp47.

No entiendo que un actor español se atreva a menospreciar al señor Orlando Zapata, que murió tras llevar hasta las últimas consecuencias una huelga de hambre por defender aquello que consideraba justo y denunciar un régimen que consideraba injusto. No entiendo que la defensa de ese régimen (defiéndalo si quiere, ¡allá él!) le lleve a menospreciar a una persona, a calificarla, como hace el régimen, de preso común, delincuente y terrorista. Imagino que ese mismo actor debe contar al Che Guevara entre sus ídolos. No entiendo cómo todos éstos que van siempre cantando las loas del régimen castrista no cogen sus maletas y se mudan a Cuba, ese paraíso en el que dicen creer.

No entiendo cómo la diplomacia española, siempre que tiene algún encontronazo con el señor Chávez, presidente de Venezuela, acaba dándonos a todos la sensación de que él ganó, de que el Reino de España se bajó los pantalones y acabó aceptando las tesis que aquél defendía en su programa televisivo.

No entiendo cómo la Unión Europea puede considerar al Reino de Marruecos un socio privilegiado, cuando no se trata de un país plenamente democrático.

No entiendo que el aborto pueda ser entendido como un derecho. Acepto que, en ocasiones, una mujer pueda verse abocada a abortar y no voy a ser yo quien la juzgue por ello; pero el aborto no me parece un ideal y, por tanto, no me parece un derecho a proteger.

No entiendo cómo el presidente del gobierno, señor Rodríguez Zapatero, puede intervenir públicamente en un asunto judicial, saliendo en defensa del juez Garzón recordándonos lo mucho que le debemos en la lucha contra el terrorismo. Y es cierto, a mi entender, que le debemos mucho en ese campo, pero eso ¿le hace merecedor de impunidad si acaso hubiera cometido alguno de los desmanes que se le atribuyen? ¿No será más correcto y democrático que los tribunales investiguen y le absuelvan o condenen, según sea el caso?

No entiendo que en la Universidad Autónoma de Barcelona (¡una vez más!) se permita que determinados grupos impidan hablar a una persona, porque no están de acuerdo con su ideología o su posicionamiento político. Es triste que en una democracia no se permita hablar a alguien, porque la democracia se define, entre otras cosas, por la libertad de opinión: todo el mundo puede hablar. Pero es mucho más triste aún que esto ocurra, precisamente, en una universidad. ¿En qué estamos convirtiendo la universidad? ¿Cuántas veces más va a ocurrir esto? ¿Cuántas veces más van a permitirlo las autoridades?

No entiendo la desvalorización de la palabra fascismo. Todo el mundo la tiene en boca para desacreditar a su adversario. Basta con no estar de acuerdo con el otro para tacharle de fascista. Y lo hacen, normalmente, personas intolerantes con cualquier otro pensamiento que no coincida con el propio.

No entiendo que, con la que está cayendo, el debate más intenso en el Parlament catalán esté centrado en las corridas de toros. Un debate al que hemos visto acudir expertos defensores de una postura y otra; algo que, sin embargo, no hemos visto en asuntos como la crisis económica o el paro. Nunca he ido a una corrida de toros y no está entre mis futuribles asistir a ella, nunca me he sentido identificado con el toro en la bandera española o con el torero encima del televisor, pero que en este momento ése sea el centro del debate en Cataluña y que ahora se quieran sumar Madrid y otras comunidades autónomas, vuelve a recordarme (¡una vez más!) lo de “panem et circenses”, o sea, “pan y circo”.

Pienso: ¿Hasta cuándo creerán que podrán engañarnos? Y yo mismo me doy cuenta de que, tal vez, todavía mucho tiempo más. Y, la verdad, no lo entiendo. Son cosas que no entiendo.

© Luis María Llena.
Barcelona, marzo 2010.

2 comentarios:

Sergio Reyes dijo...

Lluis ja em dirás com personalitzar el meu blog.

Soc el sergi, aqui et deixo el meu link, digam que et sembla:

http://meteosergio.blogspot.com/2010/03/imagenes-de-la-gran-nevada.html

Sergio Reyes dijo...

perdon. Esta seria la pagina:

www.meteosergio.blogspot.com