sábado, 21 de febrero de 2009

LA INTIMIDAD. Dmp19.

La intimidad es un valor en entredicho; al menos, es un valor que, en muchas ocasiones, no respetan ni propios ni extraños.

Hace un par de años, antes de inaugurar este blog, intenté mantener un fotolog. La experiencia me pareció interesante: cada día colgaba una foto en la red y algún comentario. Rápidamente, se convirtió en un medio de contacto con mis alumnos, algunos de los cuales entraban en mi fotolog cada día y me dejaban algún mensaje (cosa que no hacen con este blog, supongo que porque aquí encuentran demasiada letra, demasiado texto). Educadamente, yo les devolvía la visita y me pasaba por los suyos. A los pocos meses abandoné el fotolog. ¿Por qué? Porque acababa enterándome de intimidades de mis alumnos que prefería no saber. Opté por irme antes de tener que afrontar algún grave problema de conciencia.

Muchos jóvenes de hoy se desnudan en la red sin ningún pudor: cuelgan fotografías en las que aparecen en mil y una situaciones (no siempre modélicas) y explican sus experiencias más íntimas. O sea, no valoran lo más mínimo su intimidad. No exigen que los demás la respeten, porque no lo hacen ellos. Supongo que es una consecuencia más de ese mercantilismo que se da en los medios de comunicación (sobre todo, en televisión) donde los famosos cuentan intimidades por un buen puñado de euros y los no famosos por un simple minuto de gloria en la pequeña pantalla.

La intimidad es un valor y debe ser respetado. Por uno mismo, en primer lugar. No sé si estos jóvenes que todo lo exhiben en la red no tendrán que arrepentirse algún día de ello.

Y hemos de exigir, también, que los demás respeten nuestra intimidad. En la escuela donde trabajo ya hace varios cursos que pedimos a los alumnos autorización por si, al fotografiar alguna actividad escolar, aparecen ellos en alguna de las instantáneas. Sin embargo, nos estamos encontrando que ellos nos fotografían a los profesores (en clase, con el móvil, o en otras actividades) y nos cuelgan en internet sin pedirnos ningún tipo de permiso. Y no les parece grave.

Cada uno debe luchar por defender su intimidad y por que se respete la ley. ¿Cómo es posible que se digan ciertas cosas en televisión? ¿Cómo puede hablarse impunemente, por ejemplo, sobre la enfermedad que padece alguien, cuando hoy en día ni siquiera en el certificado de defunción se consigna la causa de la muerte, precisamente para salvaguardar la intimidad?

Lo mismo ocurre con la privacidad de las telecomunicaciones. Esta semana, un íntimo amigo me contaba lo que le había ocurrido. Tiene contratado su teléfono fijo con Telefónica y el móvil con Vodafone. Ahora, ha solicitado a Telefónica la línea ADSL para internet. Telefónica le dijo que, a través de un SMS (es decir, de un mensaje a su teléfono móvil) le indicarían el día y la hora en que acudiría el instalador. Así fue: el mensaje llegó en poco menos de una hora. La sorpresa vendría a la tarde, cuando, después del trabajo, regresó a su casa. A la puerta le esperaba un comercial de Vodafone (recordemos, la compañía con la que tiene contratado el servicio de telefonía móvil) para ofrecerle (y casi suplicarle) que contratara la línea de internet con ellos y no con Telefónica. Demasiado evidente para ser una mera casualidad. ¿Dónde queda, pues, la intimidad de las comunicaciones? ¿Dónde la privacidad?

A mi entender la ley está mal hecha: siempre podemos darnos de baja en determinados ficheros de datos (una gestión que requiere un tiempo); creo que lo correcto sería que no pudieran darnos de alta (que ninguna compañía pudiera ceder a otra nuestros datos) sin nuestro consentimiento explícito.

El derecho a la intimidad es uno de los derechos fundamentales y, sin duda, estamos reculando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Respiramos ansiedad y no avanzamos.
Yo sólo veo chavales de primero de eso adictos al exceso. Nos aprietan las tuercas, la masa tuerta no puede vivir sin el tono de un móvil cerca. La educación es terca y nos
amuerma, enferma, así el coeficiente intelectual decrece su índice, la mayoría vende el culo, o se lo lame al jefe, asciende la escala social como es normal.
Si no eres del facebook no hay otro entretenimiento, y el silencio entre dos se hace violento. Hablar con sinceridad, llorar nuestra infelicidad, se toma como una muestra de de debilidad y me preocupo, ahora todo es público y del pensamiento único jamás se supo, ¡creedlo! entrar en mi ojo para verlo, hasta el lobo solitario ya se siente mal por serlo.
Harto de fotos y videos, soy testigo. Mi estilo único soy Mr.Raggamufnick el melódico!