sábado, 23 de julio de 2011

Decimoquinto día.

Diriamba, sábado 23 de julio de 2011.

Maravillas de la técnica. Hoy he comenzado el día con dos buenas noticias. Como cada mañana, he chequeado mi e-mail (como dicen acá) y me he encontrado con dos gratos correos electrónicos.

Uno de ellos era de la ONG Rostros, colores y sueños, a la que pertenecen los jóvenes que conocí en el avión hasta Miami. Al no conseguir localizarlos, busqué en internet la página web de esa asociación y envié un correo electrónico. Hoy me han respondido desde la sede central de esa organización, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Me informan de que exactamente no están en la ciudad de Tipitapa, sino en una comunidad rural que pertenece a Tipitapa y que se llama Colama. Se ve que allí ni siquiera hay cobertura de móvil, pero me dicen que el lunes y el viernes bajarán a Tipitapa a comprar y me dan un número de móvil, para que pueda llamarlos. Lo haré.

Segundo correo: Mónica, mi compañera de trabajo y amiga (y exalumna, ¡qué viejo soy!) me ha enviado un correo desde Katmandú. ¡Maravillas de la técnica! Está allí porque este año se casó con Maan, un chico nepalí, y ha ido allá a conocer a su familia. ¡Qué pequeño es hoy el mundo y qué cerca estamos los unos de los otros gracias a la técnica! Si el ser humano utilizara todo su ingenio para el bien…

El correo de Mónica ha hecho que hoy me fije en la lista de países que aparece a la derecha de mi blog y que indica desde qué lugares del mundo lo han visitado. Y he visto que sí, que ha aparecido Nepal. Y he pensado en todas esas personas, a las que no conozco, que siguen mi blog desde diferentes lugares del mundo. Y a ellos, a todos esos lectores anónimos, quiero saludar hoy y ofrecerles este pequeño esfuerzo vespertino de mi crónica. ¡Va por ustedes!

Por lo demás, un día tranquilo. Mi hermano ha cocinado una paella (typical Spanish) y hemos invitado a alguno de sus compañeros de trabajo, que han podido gustarla y con los que hemos compartido después la sobremesa. Y, en ella, ha salido otra vez el tema de la lengua.

A los latinoamericanos, el seseo les lleva a confundir grafías que un español nunca confundiría (es algo que yo ya conocía por mis alumnos latinoamericanos). Así, en el mercado, pude hallar carteles en los que se leía: Se arreglan sapatos y zuelas. Como nosotros pronunciamos la zeta diferente de la ese, nunca cometemos ese error e, incluso, nos parece una burrada.

Por la misma razón, cuando los latinoamericanos nos imitan a los españoles, como aquello que les llama la atención es nuestra pronunciación de la zeta, nos imitan como si todos fuéramos andaluces con ceceo. Por ejemplo, nos hacen decir: Zomoz ezpañolez y zomoz amigoz. Es algo que les divierte muchísimo. Y se ríen. Nosotros también, hemos reído con ellos.

Aprovecho estas cuestiones lingüísticas para seguir compartiendo con vosotros el vocabulario nica.

TRATAR: Regañar, reconvenir. Don Enrique me trató por llegar tarde.

PAVA: Flequillo.

CHELE: Persona de color blanco. Yo soy un ejemplo de chelito. Creo que ya conté que en muchos sitios me toman por gringo, pero ya sabéis que esto me ha pasado, incluso, en España. O, por ejemplo, recuerdo la primera vez que estuve en Londres, a principios de los noventa. Unos turistas latinoamericanos me preguntaron por una dirección. Les indiqué cómo debían ir y lo hice, claro, en castellano. Al acabar, me dijeron sorprendidos: ¡Qué bien habla usted el español! No imaginaban que es mi lengua.

PAJA: Grifo.

AGUA DE CHORRO: Agua del grifo.

TAMAL: Ladrón.

FRESA: Pijo. Es un chavalo muy fresa.

HALAR: Tirar, estirar. Aquí lo pronuncian con hache aspirada: jalar. Así, en las puertas de los comercios de Managua, pone EMPUJAR-PUSH por un lado, y HALAR-PULL por otro.

MIRAR: Ver. Esta tarde mi padre te miró en el mercado.

TRAER: Llevar. Voy a traer a Laura. Y yo: Pero si Laura ya está aquí. Respuesta de Omar:
La voy a traer a la escuela de fútbol.

Por cierto, queda algo más de una hora y media para la medianoche y hoy, de momento, no llovió.

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