domingo, 17 de julio de 2011

Noveno día.





Diriamba, domingo, 17 de julio de 2011.

Es domingo. He participado en la celebración de la Eucaristía en la basílica de San Sebastián, aquí en Diriamba. Ha sido una celebración solemne, con monaguillos vestidos de sotana roja y roquete, con una coral que cantaba canciones conocidas (por ejemplo, el Padrenuestro del grupo marianista Kairoi). La homilía no ha sido excesivamente larga, pero sí reiterativa y caótica (tantas ideas, tantas citas bíblicas…)

Resulta curioso el “usted” en la Eucaristía. No ya en “El Señor esté con ustedes”, que ya había oído en España a algún misionero, sino también en otros momentos: “Confieso ante Dios y ante ustedes hermanos”, “Tomen y coman todos de él”, “Tomen y beban todos de él”. Pero lo que más me ha llamado la atención es que, usando el usted para casi todo, a Dios Nuestro Señor lo tratan de tú: “Te pedimos, Señor…”

De alguna manera, no deja de emocionarme algo que, en España, pienso en ocasiones y que, cuando animo la Eucaristía con mis alumnos en determinadas fechas, les recuerdo: que en todo el mundo, desde Oriente a Occidente, desde la salida del sol hasta su ocaso, la misma celebración se irá repitiendo, la misma ofrenda, la misma Palabra de Dios proclamada. (Ya oigo a mis amigos ateíllos: Claro, la Iglesia es la primera multinacional. Pero no vamos a discutir, hoy no…)

Antes de la Misa me he paseado, una vez más, por el mercado y por la ciudad (adjunto vídeo, rodado con mi teléfono móvil). En diferentes iglesias (de diferentes confesiones) e, incluso, en algún parque, había grupos de catequesis, compuestos no sólo por niños, también por adolescentes y adultos. En la plaza delante de la basílica, jóvenes anunciaban micro-buses hacia Jinotepe. “¡Jinotepe, Jinotepe, Jinotepe!”, gritaban. “¡Al mercado de Jinotepe!” Se llenaba un micro-bus (que, como ya conté, son simples furgonetas de 9 plazas) y enseguida aparecía otro haciendo la misma oferta.

Mientras estábamos en Misa, ha diluviado. Claro, como cada día. Por la tarde, hemos bajado a Managua para que las niñas (Laura y la hija del doctor) jugaran un rato. Acabamos de llegar y me voy a ir a dormir, porque estoy cansado…



Hasta mañana...

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