viernes, 15 de julio de 2011

Séptimo día.

Diriamba, viernes, 15 de julio de 2011.

Llovió ayer y llovió hoy. Como cada día de esta mi primera semana en Nicaragua. Llueve a cántaros en este momento (21:30 en Nicaragua; 5:30 en la España peninsular. ¡FELICIDADES, CARMENCITA!) y supongo que es por eso que estoy teniendo algunas dificultades con la conexión a internet.

Por la mañana he visitado el mercado de Jinotepe. Omar ya sabe que me gusta perderme entre la gente, ver cómo viven en realidad. Por la tarde volvimos al mirador de Catarina, porque ayer no vino Laura y queríamos que lo viera. Ella y Quique han dado un paseo a caballo y les ha pillado un buen chaparrón; no ha durado más de diez minutos, pero el agua ha sido abundante. Hemos cenado allí.

Hoy quiero contaros curiosidades nicas:

Esta mañana vino Shirley, la hija de Claudia, a jugar con Laura. Se acercó a mí con las manitas juntas y, cuando le di un beso en la mejilla, se quedó un poco extrañada. Entonces, Omar me explicó: aquí los niños saludan a los mayores haciendo el santito, esto es, juntando sus manitas como a modo de oración (o de saludo japonés). Los mayores responden cogiéndoles las manos con sus manos. Claudia me ha explicado que antes era costumbre saludar así; que ella, por ejemplo, siempre saludó así a sus abuelos, pero que hoy en día ha quedado como una costumbre sólo para los niños.

Hablando de los besos: aquí la gente se saluda con un solo beso, o sea, que los españoles que estamos acostumbrados a dar dos nos quedamos siempre con el segundo en el aire.

Habitualmente, aquí las personas se tratan de usted. Es lo correcto, lo que manda el respeto. “Venga usted”. Cuando ya hay confianza, puede aparecer el tú. “Ven”. En el escalón más bajo está el vos, que significa una falta de respeto absoluta: “Vos, chavalo, vení”.






Las calles no tienen nombre, con lo cual, la manera de dar direcciones (incluso en los anuncios publicitarios) es: "Del reloj, dos cuadras hacia el este". "De la policía, tres cuadras a la izquierda".

En general, la población es muy anti EE.UU., anti gringos, pero, como yo le digo a Omar, en el fondo están agrigandos. Es curioso que en las señales de tráfico no pone “STOP”, sino “ALTO”, pero luego en cualquier pueblo, como por ejemplo Jinotepe, hallas cuatro tiendas juntas con un gran cartel “SHOPPING CENTER”. La mayoría de los carteles de venta o alquiler de casas están en inglés, pero esto tiene su explicación: sus precios sólo son asequibles a los norteamericanos o europeos, no a los nacionales. En las principales plazas de las ciudades hay cambistas que, a pie de calle, te cambian dólares por córdobas y, en muchos comercios no tienen ningún problema en aceptar dólares.

La mayoría de las atracciones turísticas tienen un precio para los nacionales y otro para los extranjeros. Por ejemplo: en el volcán que visitamos el otro día, los nicaragüenses pagaban 30 córdobas, los extranjeros 100. O en el mirador de Catarina: los nacionales 2 córdobas, los extranjeros 1 dólar (22’3 córdobas).

De vez en cuando, el sonido de unas campanillas o cascabeles llega desde la calle. Son los heladeros. Transportan un carrito de helados que van empujando y se pasean por las calles y barrios vendiendo helados.

No es extraño que en los bares y restaurantes te sirvan los refrescos casi helados. Es decir, la Coca-Cola está helada en la botella, o también el agua. Y, encima, te ponen cubitos en el vaso (cubitos que yo pido que me quiten porque aquí el agua del grifo no es apta para el consumo humano).

El café es dificilísimo de encontrar. No me sorprende que aquí sea difícil encontrar un café expreso, o que se beba café americano, ese café tan aguado que es habitual en el Reino Unido o en los EE.UU. Lo que me sorprende es que aquí la mayoría de la gente toma café soluble.

No es extraño ver a personas con armas de fuego. La mayoría de los vigilantes o guardias de seguridad las llevan. También aquellos que trabajan vigilando por las noches algunas casas o zonas. En cierto modo, recuerdan a los serenos que hubo en España hasta los años sesenta. Se comunican entre ellos a base de silbidos.



Para las distancias, utilizan el sistema métrico decimal (metros, kilómetros); en cambio, para el peso no, la medida estándar no es el kilogramo, sino la libra (460 gramos).




A partir de los 14 años se puede trabajar legalmente, aunque es habitual ver a niños más jóvenes trabajando. Incluso, hemos llegado a ver llevando alguna moto-taxi a un niño más jovencito que Laura.

Muy curioso: según el código civil nicaragüense, las mujeres alcanzan la mayoría de edad a los 18 años, pero los hombres a los 21.

Hasta mañana…
…si Dios lo permite.

2 comentarios:

mirek dijo...

Los Nicaraguenses se dan un beso,
Los espanoles dos
y los polacos.......3!!
Asi que no lo olvides jeje

mirek dijo...

y lo de edad... creo que tienen razón. Al final mujeres crecen mas rapido y mas pronto que los hombres. Muchos de ellos ni crecen.