sábado, 30 de julio de 2011

Vigésimo segundo día.

Diriamba, sábado, 30 de julio de 2011.

Poco reseñable en este día que estuvo a punto de pasar sin lluvia, pero al fin llovió. Sin embargo, nada importante si lo comparamos con las cantidades de estos días atrás. Un día, este sábado, en el que se celebró, en Brasil, el sorteo de la fase preliminar del Mundial de Fútbol 2014, que se disputará en aquel país. No es que me guste el fútbol (lo sabéis quienes me conocéis), pero he de reconocer que ha sido el fútbol quien, en cierto modo, me ha traído a Nicaragua. España se enfrentará en un grupo formado por Francia, Bielorrusia, Georgia y Finlandia. En cuanto a Nicaragua, habrá de enfrentarse con Bahamas, Dominica y Panamá.

Laura estuvo hoy invitada a un cumpleaños. Hace unos días le entregaron una invitación formal, una tarjetita en un sobre. Ha sido a las tres de la tarde (3pm, dicen aquí) en los salones de una parroquia. Todos los niños iban disfrazados. Los niños y sus papás se sentaron en unas sillas colocadas en círculo. En medio, una piñata. Por orden, los niños que lo deseaban, salían a golpear la piñata. De tanto en tanto, se ofrecían bebidas. A cada niño asistente se le dio una bolsita con una trompeta, un muñeco que funciona como un yoyó que se ilumina, una pelota... Después sacaron la tarta. A las dos horas la fiesta se dio por finalizada. Todo con mucho orden.

Ayer no les hablé del Instituto de Excelencia Académica, que se halla aquí, en el término municipal de Diriamba. Pasé por delante de él cuando fui al barrio Reconciliación. Es un internado público donde son traídos los mejores estudiantes de toda Nicaragua, para formarlos mejor, con los mejores profesores. Que yo sepa, no existe algo así en España.

Tampoco les he contado en todos estos días que aquí son habituales las galleras, o sea, lugares donde se celebran peleas de gallos, pues aquí son legales. Ni me he planteado ir a ninguna, no me parece un espectáculo digno de ver, dos animales peleándose hasta la muerte. Además, me dice Omar que no son sitios muy recomendables: la gente va tomada (es decir, bebida), se apuesta alto y, por ello, a veces hay peleas que, en algunos casos, incluso llegan al uso de armas blancas o de fuego.

Porque aquí las armas de fuego son habituales. No sólo en los comercios importantes, o en las oficinas bancarias. En cualquier restaurante, por ejemplo, es habitual ver a un vigilante en la puerta con una pistola a la cintura. Anoche cené con Omar en un restaurante en el cual el vigilante con pistola se paseaba continuamente por el comedor.

Alguno de vosotros, al ver la fotografía de ayer, me habéis hecho el comentario de que en España también podríamos hacer fotos así en determinados barrios. No lo negaré. Sé que en España también existe la pobreza. Sabéis que colaboro como voluntario con el Centre Obert Heura que atiende a personas sin hogar; la pobreza y la exclusión no me son del todo ajenas. Tal vez, la diferencia está en que aquí es una mayoría de la población la que vive en la pobreza. Casi como prueba, hoy os he puesto la fotografía de otra casa, que es de las habituales aquí. Ésta es de las buenas. En concreto, es la casa de Claudia.

Y, para acabar, nuevas aportaciones a mi vocabulario. Vaya por delante que algunas palabras son de un castellano correctísimo, lo que ocurre es que han caído en desuso en España. Así, por ejemplo, Omar nos habló hoy de destazar un cerdo. Y el diccionario de la R.A.E. me dice que se trata de hacer piezas o partes. Vamos, lo que en España diríamos, comúnmente, descuartizar.

ABANICO: Ventilador.

¡QUÉ PENA!: ¡Qué vergüenza!

Imagínense la situación:
-Muchacha, ¿me deja que la invite a un café?
-¡Ay, no! ¡Qué pena!

La autoestima por los suelos…






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