domingo, 26 de mayo de 2013

LA VIDA ES UN TANGO. Dmp107.



LA VIDA ES UN TANGO. Tristezas y alegrías se suceden sin pausa de continuidad. En ocasiones, los acontecimientos se precipitan y están a punto de desbordarnos. Una mujer puede conocer la muerte de su hermano y, al poco, estar ella misma al borde de la muerte. Una muerte que puede llegar a impedir, en el último instante, un encuentro largamente deseado, conocer a alguien de su propia sangre a quien no conocía. En tanto, la memoria, el último reducto de nuestro propio yo, puede abandonarnos hasta el punto de no reconocer la gravedad de una situación, como no la reconoce un niño.



Somos lanzados a la vida sin que nadie nos dé un manual de instrucciones. Aprendemos a vivir viviendo y no siempre acertamos. Incluso sin maldad, nuestro modo de conducir la vida ocasiona, a veces, daños colaterales; las decisiones que tomamos (o las que no nos atrevemos a tomar) van dejando víctimas de nuestro propio dolor, personas a las que hacemos sufrir sin pretenderlo, pero sin que sepamos evitarlo. Por fortuna, también existe el bien, la bondad desinteresada y generosa que es capaz de olvidar su propio dolor y ofrecer flores de respeto al dolor ajeno. En esta travesía es importante saber acompañarnos de personas que suavizan nuestros defectos y potencian nuestras cualidades, sacando lo mejor de nosotros mismos, enseñándonos en silencio a bailar esta coreografía.



La vida es un tango. Sus letras son apasionadas, incluso arrabaleras, pero hemos de aprender a bailarlas siempre con elegancia y pasión contenida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimado,
el tango más hermoso no está amparado en una coreografía, es una improvisación constante, un diálogo sin palabras con una compañera que te entiende y te sigue en tus movimientos. La vida, como el tango, no está determinada con una coreografía, la vida es un sin fin de decisiones que nos definirán como personas. Espero ansiosamente que esa mujer encuentre a ese ser de su sangre, y consiga ver en él las virtudes heredadas que su hermano le regaló.

Anónimo
(Quiero mantener mi nombre, Santiago León en el anonimato)