sábado, 24 de agosto de 2013

EGIPTO EN LA ENCRUCIJADA. Dmp113.

Aún estoy de vacaciones y, sin embargo, la situación que se vive en Egipto me parece tan grave que me pongo a escribir desde mi pupitre, algo que no he hecho durante el verano. Procuro ser un hombre informado (siempre dije que, en cierto modo, el periodismo era mi vocación frustrada) y, sin embargo, no siempre logro tener una opinión clara de los asuntos; a veces, porque no disponemos de toda la información y otras, porque la realidad es compleja. Por eso me sorprende recibir ya correos electrónicos de amigos y conocidos invitándome a manifestaciones a favor o en contra de determinadas situaciones, a favor de uno u otro bando en Egipto.

En principio, todo golpe de estado contra un gobierno electo debe ser rechazado, pero la realidad es compleja y puede darse que un gobierno democráticamente elegido realice un golpe de estado encubierto, por ejemplo, cambiando una constitución a su gusto sin tener en cuenta ninguna otra opinión más que la propia, ya que así se lo permite la mayoría con la que gobierna. La historia ya nos dio lecciones sobre ello; Hitler llegó al poder por métodos democráticos y fue a partir de ahí y basándose en su mayoría que acabó derivando hacia el totalitarismo que todos conocemos.

Es verdad: en Egipto, el ejército ha derrocado un gobierno que ganó las elecciones; pero también lo es que ese gobierno hizo cambios sin contar con nadie más, cambios que podían afectar gravemente al Estado que, aunque mayoritariamente poblado por personas de religión musulmana, era un Estado laico. Es público y notorio que los llamados “Hermanos Musulmanes” aspiran a constituir estados teocráticos en donde no haya más ley que la “Sharia” o ley musulmana. Una vez más (y de esto sabemos algo en España) el dilema de si un Estado debe tolerar como legales partidos políticos que atacan al propio Estado. Ante esto, dudo y me cuesta tomar partido, al menos con estos datos.

Desde el principio supimos que la llamada primavera árabe tenía este peligro que ahora se ha concretado. Me gustaría conocer las razones de quienes tienen tan claro su apoyo a uno u otro bando.

No es miedo a mojarme, sino miedo a no acertar con la Justicia.

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