martes, 12 de agosto de 2014

MISIONEROS Y COOPERANTES. Dmp141.

Ha muerto el P. Miguel Pajares. Descanse en paz. Regresar a España no le ha aportado, al fin, un final diferente al de sus compañeros que se quedaron en África; el virus del ébola no ha hecho distinciones. Su recuerdo me empuja hoy a recordar a todas aquellas personas que, movidas  por  su  fe  –unas–   o  por  mera  filantropía   –otras–  son capaces de dejar su cómoda vida en estas condiciones privilegiadas del primer mundo en que vivimos y marcharse a otros lugares, lejos de su familia, lejos de sus gentes, de sus usos y costumbres.

Seguro que son millones en el mundo los hombres y mujeres que corren ese riesgo. Porque la muerte del Padre Pajares nos recuerda que el riesgo existe, que tomar una decisión así no es una broma, ni un juego o mero entretenimiento, sino una opción de vida que se acepta con todas las consecuencias. Afortunadamente, no todos tienen un final prematuro, pero el riesgo existe. Y, aun sin riesgo alguno, está la ofrenda de la distancia de aquello que se ama.

Recuerdo estos días a mi amigo Javier Rojo, sacerdote, que después de mucho años en una parroquia de Zaragoza (públicamente, le doy las gracias por el servicio espiritual prestado a mis padres, ya ancianos) ha sido destinado a Chile. Y allá se ha ido, a pesar, por ejemplo, de que sus propios padres tienen también una edad avanzada. Y nunca he podido ni he querido olvidar a mi alumno Francisco Javier Mañas quien hace veinticinco años (él tenía 18) decidió cooperar como voluntario aquel verano en Costa de Marfil, de donde ya no regresó con vida. Una foto suya tomada en aquel país, rodeado de niños, sigue aún hoy en mi escritorio.

La humanidad debe estar agradecida a todos estos hombres y mujeres. Hay quienes, cegados por su anticlericalismo, no son capaces de reconocer y valorar ese enorme sacrificio. Yo lo hago hoy públicamente reconociendo el valor tanto de aquellos que lo hacen por su fe como el de aquellos a quienes simplemente mueve el deseo de construir un mundo mejor. A todos ellos: GRACIAS.

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