sábado, 14 de noviembre de 2015

No es la muerte morir, sino matar.


A todas la víctimas del terrorismo.
In memoriam,

¿Cómo puede un corazón
disparar a sangre fría
y seguir vivor?

No es la muerte morir, sino matar.

Quien mata es un cadáver desalmado;
quien mata, no quien muere.

Quien mata es insensible.
Está ciego. No escucha.
Su hedor es el del óbito.
No gusta otro sabor que el de la muerte.

Su guadaña olvidó el tacto
del abrazo,
del apretón de manos;
padece amnesia de caricias.

Su sed
bebe lágrimas a chorro.
Su hambre
no degusta el pan de la palabra;
no digiere la paz de la palabra;
su voz es el estruendo, el disparo, la explosión;
la extorsión su único argumento.

Sicarios del rencor,
ésa sería su única victoria:
asomar el odio a las pupilas
del pueblo atormentado.

¡Si nos hacen como ellos
habrán ganado!

Tal vez puedan matarnos,
no dejemos que logren
cambiar los corazones;
¡viviremos menos, sí,
pero mejor que ellos!

Que el miedo no nos deje
al margen de esta historia:
acallemos con palabras su berrido.
Que nuestra indiferencia
no alfombre el sendero de su gloria.

Que no es la muerte morir, sino matar.

De mi libro: "El Sol en su cenit". Ed Carena. Barcelona, 2014.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Racista y clasicista, no existen otros adjetivos para definir tu especial mención y publicación, provocada por los atentados acontecidos el pasado 14 de noviembre en París. Me justifico, y razono mis calificativos, los cuales, no admiten debate. No entiendo, ni comparto esa potestad que ejercéis algunos para atribuir un valor superior a la vida de unas personas, por encima de las de otras, repito, no lo entiendo. Me parece sumamente hipócrita, colgar un "pray for Paris" sin mencionar los más de 50 muertos en Beirut esta misma semana por atentados, o las más de 2500 personas, asesinadas por Boko Haram solo en Nigeria, Niger, Chad y Camerún en lo que llevamos de 2015, entre otros múltiples casos. Siento no tener esa capacidad de la que disponéis algunos para clasificar a los muertos, en primera, segunda y hasta tercera clase, atribuyendo una valoración diferente a la muerte de las persones, dependiendo del lugar de origen, nivel adquisitivo o raza. Pido coherencia con el artículo 1 de la Declaración de los Derechos Humanos, donde me parece haber oído hablar de algo llamado igualdad, la cual muchos lleváis por bandera en la teoría. Y respeto a aquellos que realmente le pueden llegar a dar más valor a la vida de un parisino que a la de un nigeriano. Lo que no respeto de ninguna de las maneras, son a aquellos que se permiten dar lecciones morales y de integridad, llevando la igualdad y la libertad por bandera cuando suceden este tipo de cosas, y el resto del año, miran para otro lado. Finalizo matizando que no me gustaría que se lo tomará como un ataque personal, simplemente es un ataque social, que se sintetiza básicamente con un "ojos que no ven, corazón que no siente".

Carlos Plá

Anónimo dijo...

!Bravo¡, Carlos.